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4 Actitudes mágicas para triunfar en las relaciones (con los demás y con nosotros mismos)


Es indiscutible que para poder dedicarnos a nuestros deberes personales, familiares y sociales, requerimos de tranquilidad y estabilidad emocional.


Para ello hay miles de alternativas,  siempre recomendaré hacer ejercicio de yoga y meditación, sin embargo para cualquier alternativa que seleccionemos nos hallamos con eternos impedimentos desde enfermedad, flojera, dudas, distracciones y muchas cosas más. En este momento me enfocaré a la forma en como damos tratamiento a las relaciones con otras personas o bien frente a nosotros mismos que nos alejan de nuestros deberes.


Se trata de la forma en que reaccionamos ante las personas o situaciones, nos encontramos algunas que nos agrada que estén a nuestro lado, otras nos llevan a algún sufrimiento y no sabemos como tratarlas, algunas se presentan virtuosas y nos aportan conocimiento… otras son dañinas (y a veces aún sabiéndolo, escogemos seguimos ahí).


Categorizando a las personas ó situaciones en los cuatro puntos anteriormente mencionados (felices, dolorosas, virtuosas ó malas), se proponen algunas alternativas que encontrarás a continuación.

“Respecto a las relaciones, la mente se purifica cultivando sentimientos de amabilidad o simpatía hacia quienes están felices, compasión hacia los que sufren, buena disposición hacia aquellos que tienen virtudes, e indiferencia o neutralidad hacia quienes uno considera malvados o malintencionados (esto es recitado por la antigua sabiduría de yoga: maitri karuna mudita upekshanam sukha duhka punya apunya vishayanam bhavanatah chitta prasadanam. Yoga Sutra 1.33)”


Me encanta aprender de escrituras antiguas religiosas o científicas ya que me han ayudado en mi transformación y he podido comprobar que no son puro rollo esotérico o romántico, sino que el contenido es altamente efectivo. Además a todos nos gusta un "empujoncito" a la hora de tomar decisiones! :) por eso a partir del siguiente párrafo te compartiré mi interpretación.


Para cada cuestionamiento se tiene una propuesta específica: Tener una actitud específica a desarrollar en relación a cada una, también ayuda a cultivar el cambio correspondiente. Eso no significa que uno reemplace todo el resto de buenas ideas respecto a cómo relacionarse bien con las personas, pero sin duda estas cuatro constituyen una práctica útil de realizar. Ahora les comparto para cada uno de los posibles escenarios qué es lo que podríamos sentir y cuál es la actitud a cultivar para lograr el éxito.


Hacia quienes están felices

Podríamos sentir:

Resistencia: A veces cuando tenemos un mal día lo único que queremos es llegar a nuestra casa y si nos llaman ni contestamos el teléfono, o si teníamos una cena a veces cancelamos a pesar que sabemos que nuestra reunión o la llamada esperada es de alguien que siempre nos muestra una buena cara. Es muy fácil tener una actitud negativa hacia ellos en esos momentos sin intención, sean amigos o familiares. Esto no significa que tu mente esté 100% negativa, es más bien una tendencia, tal vez pequeña, de la que queremos estar alerta.


Lo mejor es cultivar:

Simpatía: Es normal tener ese mal día, sin embargo estamos a tiempo de darnos cuenta de esta tendencia y probablemente podamos contestar esa llamada que nos pondrá de buenas. Este acto consciente de alerta hacia esta tendencia mental negativa y promover lo útil y positivo activamente tiene un efecto estabilizador y trae paz y calma interior. Hay que estar atento, porque la mente a menudo alberga a la vez atracción y aversión, lo positivo y lo negativo. Aquí, queremos ser conscientes de ambas polaridades, pero cultivar lo positivo y beneficioso.


Hacia quienes sufren


Podríamos sentir:

Exigencia o Frustración: En general, tú puedes considerarte una persona amorosa, cariñosa, compasiva. A veces tú tienes otros planes, y de repente, un miembro de la familia se enferma o su enfermedad se prolonga. Ciertamente te ocupas de esa persona, pero también está presente el hábito mental que te hace sentir que hay algo impuesto ahí. De nuevo, no estamos hablando de un 100% de negatividad o una psicopatología. Estas son acciones habituales de la mente, que nosotros regularmente intentamos equilibrar y calmar.


Lo mejor es cultivar:

Compasión o Apoyo: Es bueno observar esa inclinación de la mente, aunque sea leve. No tiene que ver con “actuar”, o suprimir las emociones y pensamientos contrarios. Tampoco al ver a alguien sufriendo podemos apropiarnos de su dolor, sería el cuento de nunca acabar. Significa estar consciente y elegir amorosamente actuar desde el corazón. Lo repetimos, lo deseable es estar consciente de los hábitos de la mente. La falta de consciencia crea interferencias en el inconsciente que luego van a perturbar la meditación. Estar consciente da cabida a la libertad y paz mental.


Hacia quienes son virtuosos

Podríamos sentir:

Celos: Una vez una persona externa que entró a nuestra escuela de yoga  me dijo: “no puedo creer que todos estén siempre contentos, no les creo”. Los celos y otras emociones negativas se pueden introducir fácilmente en uno cuando otra persona se comporta de manera íntegra, honesta o caritativa (pero nosotros quisiéramos ser esa persona). Inconscientemente, podemos ponernos en contra de esas personas, las conozcamos personalmente o sean personajes públicos. A final de cuentas todos queremos ser útiles y servir a nuestras familias, amigos y a otras personas, ya sea en nuestra comunidad local o en todo el mundo. En privado, a menudo sentimos que podríamos hacer más, pero sencillamente no lo hacemos.


Lo mejor es cultivar:

Buena disposición: Lo mejor es desarrollar actitudes de alegría o buena voluntad hacia esas personas, al final de cuentas no nos está haciendo algún daño. No siempre es fácil cultivar este tipo de actitudes positivas cuando interiormente nuestros sentimientos son negativos, lo debemos convertir en una práctica y probablemente al principio nos sintamos falsos pero pensémoslo como un ejercicio. Algo muy interesante ocurre cuando nos convertimos en un observador neutro, no apegado a nuestro proceso interno. Aparece el humor; la mente se ve como un instrumento realmente divertido de mirar, con todas sus payasadas. Es entonces cuando la felicidad o la buena disposición aparecen de modo natural.


Hacia quienes son malvados

Podríamos sentir:

Rabia: Alguien me quiere hacer daño! me quieren ver caer! son conversaciones que a veces hay en nuestra mente. La mayoría de nosotros tenemos límites respecto a lo que consideramos un comportamiento aceptable. Sinceramente podemos creer que todas las personas son puras a su nivel más profundo. Aún así, ¿no es cierto que también creemos que hay individuos deshonestos, crueles, malos, e incluso malvados o maléficos? ¿No existen ciertos comportamientos que te parecen conductas tan lejanas a ser aceptables, que te producen intensa rabia y frustración? Y si se tiene este tipo de sentimientos hacia otra persona, ¿no es cierto también que es uno mismo el que acarrea ese peso? El punto es cómo liberarse de esto.


Lo mejor es cultivar:

Neutralidad o aceptación: Para contrapesar los sentimientos negativos hacia alguien malo, malvado o carente de virtud, el antídoto es cultivar una actitud de neutralidad, indiferencia, aceptación o ecuanimidad. Puede ser difícil de hacer, si pensamos que con eso estamos aprobando su mal comportamiento. Pero lo que buscamos es la neutralidad de un equilibrio interno, de ecuanimidad, lo cual no significa aprobar las acciones de tal persona. De hecho, cultivar actitudes de neutralidad puede ayudar incluso a producir un cambio en la otra persona. Y ciertamente ayuda a estabilizar y despejar la mente para la meditación. También aplica cuando estamos a punto de hacernos daño, una mente ecuánime nos hará hacer una pausa antes de tomar alguna decisión que nos afecte.


Habla contigo mismo/a (reflexiona): Cuando uno se percata de cualquiera de las actitudes negativas antes mencionadas, sirve mucho recordarse a sí mismo literalmente que “esto no es útil”. Puedes decirte algo como “Mente, esto no es útil. Esta actitud no va a traer nada más que dolor. Necesitas dejarla ir.” También en bueno decirse que “Necesito cultivar simpatía o bondad en relación a esta persona” (compasión, buena voluntad o neutralidad).


Referencias:

Swamij.com



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